
La Sozzani según The Sartorialist
En el mundo Vogue existen tres divas. Son la Santísima Trinidad del mundo fashion: Anna Wintour, Carine Roitfeld y Franca Sozzani. La primera es la directora de la edición norteamericana. La segunda tiene el mismo cargo en Francia. Y las dos juntas se temen, se odian, se celan, se muestran los dientes y se potencian. Ambas también son las reinas de la tendencia. Cada una en su estilo, muestran en sus páginas lo que tú debes vestir ahora en este preciso momento para ser parte de la lista A.
Pero la tercera, la Sozzani es distinta y le imprime a Vogue Italia un ritmo propio, único. Y es que esta mujer de rasgos fuertes y decididos, típicos de las italianas del norte no es esclava de la tendencia. Lo de ella es la estética. Desde 1998 dirige los pasos de Vogue Italia con el ojo de un curador de arte que está obsesionado con llevar la moda a un lugar sublime.
Si la Vogue USA y Francia son esperadas mes a mes por un ejército de fashionistas consumistas, la versión italiana es esperada con la misma devoción pero por las fashionistas coleccionistas. Pregúntale a un fotógrafo en cuál revista le gustaría trabajar y lo dirá sin titubear un solo segundo: Vogue Italia.
Y en esas páginas, hay alguien que tiene en cada edición un lugar asegurado: Steven Meisel, el fotógrafo que lee los pensamientos y atrapa los sueños de la Sozzani. Los dos son una dupla invencible. Meisel en cada edición presenta su sección: Photo Story y literalmente lo es. En su lente la ropa adquiere vida, profundidad, inteligencia e interpela al que la mira.
Es esta característica lo que ha hecho de la versión italiana de Vogue una publicación admirada, pero también criticada. Hay quienes dicen que por mostrar estética y no tendencia pierde ventas. Pero a la Sozzani no le importa, se conforma con ser la revista extranjera más vendida en Estados Unidos. Un logro no menor.
Y también se ha encargado de darle un lugar destacado a la crítica. El golpe maestro lo asestó en la edición de agosto del año pasado cuando dedicó la revista completa a las modelos negras. Black is beautiful, se llamó la edición y era un especie de llamado a los diseñadores de las principales pasarelas del mundo que usaban cada vez menos a las modelos negras con la excusa de que no venden. Pues bien la edición se agotó y en la temporada siguiente Prada usó por primera vez en 10 años a una modelo negra en su desfile: la norteamericana Chanel Iman.
En la última edición, Vogue Italia se rinde ante el romance y el fetichismo haciéndole un guiño al fallecido fotógrafo Helmut Newton. La Photo Story de Meisel tiene el sugerente nombre de All Tomorrow’s Parties. Seguramente Vogue Italia brillará en cada una de ellas.

La última portada de Vogue Italia

All tomorrow's parties by Steven Meisel

Las cuatro portadas de Black is beautiful
Fuego cruzado